BAFICI: Chocolate, de Prachya Pinkaew

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A pesar de que mi compañera Belén ya escribió una crítica del film, decidí hacer una propia después de ver esta gran obra. Y es que Chocolate, dirigida por el tailandés Prachya Pinkaew, es un incansable festín de piñas, patadas y coreografías vertiginosas que los amantes del cine de artes marciales no pueden dejar pasar.

Con una trama simple y un tono melodramático (que por momentos causa gracia), la cinta de Pinkaew cuenta la historia de Zen, una joven autista, hija de madre enferma con pasado mafioso, que aprende a pelear mirando películas de Bruce Lee y observando a alumnos de muaythai que practican enfrente de su casa. Cuando la salud de su madre se agudiza, Zen y su amigo «el gordo», intentan cobrar viejas deudas que encuentran anotadas en una libretita de la madre.

Así, la adorable niña sale de gira para cobrar una y cada una de las deudas, repartiendo patadas, trompadas y dolores varios a quienes se resisten a saldar sus cuentas (que son todos, obviamente). En este sentido, Chocolate es unidimensional: la clave durante la hora y media que dura el film son las escenas de pelea, increiblemente coreografiadas por Panna Rittikrai (habitual colaborador de Pinkaew). El trabajo de Rittikrai, sumado a la destreza única de Yasnin Vismistananda (Zen) y a esos planos secuencias filmados con gran oficio, hacen de Chocolate una película que se disfruta al máximo.

La escena final con Zen peleando con el Jefe mafioso y toda su troupe de lacayos en unos balconcitos, saltando y rebotando sobre carteles de neón, debería ocupar un lugar de privilegio en la historia del cine de artes marciales; y el enfrentamiento en el dojo con el break dancer de tics espasmódicos no se queda atrás tampoco.

Al final de la película, junto con los créditos, se pudo ver el backstage de la filmación (tal como hacía Jackie Chan en sus primeras épocas) y quedó demostrado cuán en serio iban las secuencias de peleas, donde no solo los extras sino también la protagonista (en toda la película no se utilizaron dobles) salieron lastimados, en algunos casos con hospitalización mediante.


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