Películas de Romanos

El nacimiento, esplendor y caída del Imperium Romanun es uno de los momentos más estudiados de la historia universal. El cine, como reflejo de la humanidad, no ha podido resistirse a las películas de romanos.

Tramas ambientadas durante los más de 500 años que rigió Roma. Y ello sin incluir el Imperio Romano de Oriente o Imperio Bizantino, que estuvo en pie hasta 1453. Todas han estado presentes desde que el quehacer cinematográfico era joven y muy prometedor. El cine clásico es buena muestra de ello.

Muchas de las cintas más exitosas y espectaculares de todos los tiempos tienen su génesis en Roma. También varios de los fracasos más sonados. Y es que como casi siempre se trata de grandes producciones con elevados presupuestos, no hay términos medios entre el éxito y el fracaso.

Películas de romanos: de conspiración en conspiración

Tramas secretas para deponer a un emperador, planes malévolos para alcanzar el poder y la gloria. Ésta es básicamente la estructura argumental de la mayoría de las películas de romanos.

Tanto poder y tan vastas extensiones de terreno bajo el mando de una sola persona. Hasta 6.500.000 kilómetros cuadrados en el periodo de mayor esplendor. Una tentación demasiado grande.

Judá Ben-Hur: el personaje

Escrita por Lewis Wallace y publicada en noviembre de 1880. Ben-Hur fue por poco más de 50 años, el libro más vendido en Estados Unidos. Fue superado en 1936 por Lo que el viento se llevó de Margaret Mitchell. Una historia ficticia sobre las peripecias de un príncipe judío en la época de Jesucristo. Contó adicionalmente con el beneplácito de la iglesia católica.

En 1907, cuando la industria cinematográfica empezaba a asentarse, Ben-Hur debutó en la gran pantalla. Esta primera aparición fue casi clandestina. Se trató de un cortometraje de 15 minutos de duración, realizado sin autorización. Varias de las escenas fueron filmaciones a escondidas que se realizaron a un espectáculo teatral.

Los herederos de Wallace demandaron a la productora por violación de derechos de autor. Y eso, aunque para la fecha no existía ese término. Obtuvieron una compensación de 25.000 dólares y se sentó un precedente. En lo sucesivo, los productores cinematográficos tendrían que adquirir los derechos de las obras literarias que quisieran adaptar.

El debut “oficial” del príncipe Judá Ben-Hur en el cine ocurrió en 1925. Dirigida por Fred Nible Ben-Hur: A tale of the Crist fue un destacado éxito de público. Sin embargo, señaló el reto al que debían enfrentarse los productores que quisiesen embarcarse en las películas de romanos. Producciones tan caras que ni siquiera abarrotando las salas de gente conseguían recuperar la inversión.

1959: el año que marcó un antes y un después en las películas de romanos

La más célebre de las cintas de Ben-Hur llegaría en 1959. Dirigida por William Wyler y protagonizada por Charlton Heston junto a Stephen Boyd, Jack Hawkis, Hugh Griffith y Haya Hararect. Se dice que fue probablemente también de las mejores ambientadas en la Antigua Roma.

Contó con el presupuesto más elevado para la época: unos 15 millones de dólares. Pero contrario a lo que venía ocurriendo (y aún ocurre) con muchas de las mega producciones del género péplum (filmes ambientados en la antigüedad y en la Era Greco-Romana, muchos las llaman películas de sandalias y espadas), sí logró recaudar el suficiente dinero. No solo para que el estudio recuperase la inversión, sino también para dejar cuantiosas ganancias.

Aún hoy, la calidad alcanzada en cuanto a dirección de arte, vestuario, fotografía y efectos especiales, sigue siendo impresionante.

Ganadora de 11 premios Oscars, lo que la convierte junto a Titanic de James Cameron (1997) y El Señor de los Anillos: El retorno del rey de Peter Jackson (2003), en la película con más estatuillas de la historia.

En 2016 se estrenó una tercera adaptación cinematográfica de Ben-Hur. Dirigida por el ruso Timur Bekmambetov, el filme fue ignorado por el público y destrozado por la crítica.

Cleopatra y Julio César: otros personajes icónicos

La película más famosa con la última reina del Antigua Imperio Egipcio y el más icónico de los emperadores romanos como protagonista. Se trata de Cleopatra, de Joseph L. Mankiewicz (1963).

Después del éxito de Ben-Hur, la Twentieth Century Fox no escatimó recursos para otra superproducción ambientada en Roma. La inversión total para la realización de este filme alcanzaría la cifra de los 44 millones de dólares.

Pese a ser la película más taquillera de los años 60, casi arrastra a la quiebra al estudio. Adicionalmente, los críticos la consideraron en su momento como una despreciable forma de malgastar el dinero.

Más que la propia película, otra cosa trascendió en el tiempo, además de las enormes pérdidas económicas que representó. Fue el amorío entre Elizabeth Taylor y Richard Burton, los protagonistas.

Antes de Cleopatra, Mankiewicz ya se había aventurado entre las películas de romanos. En 1953, con Marlon Brando de protagonista, llevó a la gran pantalla la obra de William Shakespeare Julio César.

El mismo texto fue adaptado en 1970 por Stuart Burge, con Charlton Heston como protagonista. Conocida en Hispanoamérica como El asesinato de Julio César, la película no logró sobrevivir en la historia.

El siglo XXI: Gladiador (y las demás)

Después del descalabro de Cleopatra, los grandes estudios de Hollywood no estaban muy seguros de querer invertir nuevamente en películas de romanos. Hasta que en 2000 de estrenó Gladiador, de Ridley Scott.

Fue alabada por la crítica (aunque no de forma unánime) y con casi 500 millones de recaudación mundial. Roma volvió a estar de moda en el cine.

Durante lo que va del siglo XXI, las producciones ambientadas en el antigua imperio han retomado cierta frecuencia. Aunque los resultados económicos (y en algunos casos, los artísticos) continúan lejos del esplendor de la época de Ben-Hur o que del nivel alcanzado por Gladiador.

Algunas de estas películas son:

  • La legión del Águila, de Kevin Macdonald (2011). Con Channing Tatum, Jamie Bell, Donald Sutherland y Mark Strong.
  • Ágora, de Alejandro Amenabar (2009). Con Rachel Weisz, Max Minghekka y Oscar Isaac.
  • Pompeya, de Paul W.S. Anderson (2014). Con Kit Harington, Emily Browning, Carrie-Anne Moss y Keifer Sutherland.
  • Centurión, de Neil Marshall (2010). Con Michael Fassbender y Dominic West.

 

Fuentes imágenes: Bolsamanía  /   Aleteia  /  ElPlural.com

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