Películas que hay que ver antes de morir

Solo en España durante 2015 se produjeron 255 largometrajes. La media de cintas que año a año estrena la maquinaria hollywoodense ronda las 800. Ni hablar de Bollywood.

Resulta humanamente imposible que una sola persona, por muy cinéfila que sea, visualice todo. Y pueda ver siquiera el 10% de los filmes que se han producido a lo largo de la historia.  Por ello se debe priorizar y armar una lista de películas que hay que ver antes de morir.

El acorazado Potemkin, de Serguéi Eisentein (1925)

Todo cinéfilo que se precie de serlo debe tener tachada de su lista de películas que hay que ver antes de morir esta obra maestra del cine soviético.

El montaje cinematográfico como método discursivo y creador de significantes, ejemplificado de manera clara y básica. Directores tan variados como Woody Allen o Brian De Palma han incluido dentro de sus filmografías referencias y homenajes a esta cinta.

Lo que el viento se llevó, de Víctor Fleming (1939)

Frecuentemente es citada como una de las Mejores Películas de la historia, aunque no todos la han visto.

Un drama épico, varios romances torcidos y mucha tragedia. Todo en el marco de la Guerra de Secesión estadounidense.

No ha estado exenta de cierta controversia, toda vez que grupos defensores de los derechos civiles la han acusado de “glorificar la esclavitud”.

El exorcista, de William Friedkin (1973)

Incluso aquellas personas que no gusten del cine de terror, deberían hacer una excepción. Y colocar en su lista de películas que hay que ver antes de morir este clásico de William Friedkin.

Estrenada en 1973, causando una enorme controversia y con su propia leyenda de misterio y muerte alrededor de su rodaje. Más de 40 años después, su influencia sobre las películas del género sigue intacta.

Tiburón, de Steven Spielberg (1975)

Tiburón es dentro de las películas de terror psicológico y de monstruos, el equivalente de lo que representa El Exorcista para el cine de terror diabólico o satánico. Es así mismo, otro filme de vigencia imperecedera.

King Kong, de Martin C. Cooper y Ernest B. Shoedsack (1933)

Si de monstruos en la gran pantalla se trata, el “rey” sin dudas es King Kong. Toda una osadía filmar en los albores del cine esta cinta de grandísimas proporciones.

King Kong tiene además el honor de ser uno de los pocos personajes universalmente conocidos que nació del cine y no de la literatura o de tradiciones orales.

Ben Hur, de Williem Wyler (1959)

Otra producción “monstruosa” por sus proporciones y rodada en tiempos en que los efectos especiales eran bastante rudimentarios. Contó con el presupuesto más elevado para la época: 15 millones de dólares.

Es, junto a Titanic de James Cameron (2003) y El Señor de los Anillos: el retorno del Rey, de Peter Jackson (2003), la película más ganadora en los Oscars. (11 estatuillas en total, de 12 nominaciones).

Jurassic Park, de Steven Spielberg (1993)

De las películas de Steven Spielberg podrá cuestionarse su marcado carácter melodramático. También ciertas posturas políticas acomodaticias. Pero nadie puede negar sus aportes visuales al campo de la dirección cinematográfica.

Eran tiempos en que los efectos visuales sucumbían al paradigma japonés de Godzilla, reforzado por los monstruos de los Power Rangers. Los dinosaurios “de verdad” cobraron vida gracias a Jurassic Park.

Solaris, de Andréi Tarkovski (1972)

El cine ha permitido al hombre explorar sin límites, los confines del universo. Uno de los viajes más celebrados fuera de la atmósfera terrestre es el dirigido por el ruso Andréi Tarkovski: Solaris.

Pocos filmes han logrado han logrado dotar al espacio de tanta profundidad de campo. Quizá el único punto de comparación sea en Gravity  de Alfonso Cuarón (2013).

Star Wars: Episodio IV – Una nueva esperanza, de George Lucas (1977)

Pero si de viajes espaciales se trata, el más famoso de todos es el iniciado por George Lucas en 1977 y el inagotable universo de Star Wars.

Además de batir records de audiencia, la cinta potenció –entre otras cosas- el uso del sonido y el montaje en la construcción de los efectos visuales.

Alien: el octavo pasajero, de Ridley Scott (1979)

Después de Star Wars, el espacio se puso de moda. Aunque con esta cinta de Ridley Scott las batallas épicas dieron paso al terror más visceral.

Pese a su éxito en taquilla, la crítica de su tiempo la encontró aburrida y poco creativa. Con el tiempo, el filme ha sido reivindicado y hoy es una obra de culto. Los amantes del espacio y la ciencia ficción deben incluirla en su lista de películas que ver antes de morir.

2001: una odisea al espacio, de Stanley Kubrick (1968)

Antes que Lucas, Scott y Tarkonski traspasaran la estratósfera, Stanley Kubrick ya había iniciado su propia expedición espacial.

Es, a partes iguales, una película tan icónica como incomprendida. No solo en su época, también en la actualidad.

Christopher Nolan tejió su propio homenaje –y a la vez su propia teoría respecto a la relatividad del universo- en la también indescifrable para muchos Interestelar (2014).

La naranja mecánica, de Stanley Kubrick (1971)

Si hay un director imprescindible dentro de la historia del cine, es Stanley Kubrick. Prácticamente toda su filmografía forma por sí sola, forma una lista de películas que ver antes de morir.

La naranja mecánica es quizá su obra más comentada. Drama, ciencia ficción, humor negro. Todo en una sola cinta y con la rigurosidad propia del realizador neoyorquino.

El bueno, el feo y el malo, de Sergio Leone (1966)

Así como hay comedia, ciencia ficción, terror o drama, el western es un género que no debe dejarse de lado.

 Filme icónico del Spaghetti Western, (películas ambientadas en el “viejo oeste americano”), protagonizadas por estrellas estadounidenses y producidas en Italia.

Relatos salvajes, de Damián Szifren (2014)

Película de bandera argentina, con Pedro Almodóvar entre sus productores. Seis relatos inconexos pero con un tema en común: la violencia y la ira contenida dentro de una sociedad en la que todo en apariencia, está perfectamente bien.

Otras películas que hay que ver antes de morir

  • Lolita, de Stanley Kubrick (1962).
  • Mujer Bonita, de Gary Marshall (1990).
  • Psicosis, de Alfred Hitchcock (1960).
  • Scarface, de Brian De Palma (1982).
  • Matrix, de las Hermanas Washowski (1999).
  • El padrino (1972) y El Padrino II (1974) de Francis Ford Coppola.
  • Los 7 samuráis, de Akira Kurosawa (1954).
  • Blade Runner, de Ridley Scott (1982).
  • Abre los ojos, de Alejandro Amenábar (1997).
  • El último tango en París, de Bernardo Bertolucci (1972).
  • Cinema Paradiso, de Guiseppe Tornatore (1988).
  • The Truman Show, de Peter Weir (1988).

 

Fuentes imágenes: fppuche – WordPress.com  /  YouTube  / T13


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