Música japonesa

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La música japonesa suele estar asociada con relajación, meditación y yoga, también con paz, calma, tranquilidad y armonía. Todo lo anterior visto siempre desde una óptica occidentalizada y comercial.

Pero es mucha más que eso. El país del sol naciente cuenta con una amplia y variada producción musical, tanto de ritmos nativos como de géneros importados.

El fenómeno globalización ha conseguido que en el archipiélago nipón se escuchen y se toquen canciones de pop y rock. Y también hay espacio para música nacida en la cuenca del Caribe como el reggae y la salsa.

Música japonesa tradicional

La tradición musical japonesa más emblemática está estrechamente relacionada con el Budismo Zen. Los Komuso, un grupo de monjes, desarrollaron en los albores del siglo XVI una práctica conocida como meditación sonora.

Para alcanzar el grado máximo de concentración y llegar a la trascendencia espiritual a través del conocimiento, durante los ejercicios de meditación se dejan escuchar de fondo los sonidos de la Shakuhachi. Esta es una flauta de bambú con cinco orificios; el intérprete debe sujetarla de manera vertical, al igual que la flauta dulce occidental.

Los compases no eran improvisados. Las rutinas de acordes utilizadas para las sesiones de meditación eran transmitidas de manera “oral” y sonora a las nuevas generaciones de monjes.

Pero mucho antes que la meditación sonora se institucionalizara, y con ella cierto tipo de música, desde el siglo VIII, durante el periodo Nara, se dio a conocer un estilo de música litúrgica budista llamada Shomyo.

 Musicalmente, su estructura era elemental. Bajo armonías simples, sin contar con acompañamiento instrumental y con base en una escala pentatónica, un coro recitaba los sutras (los discursos de Buda o de sus discípulos más próximos).

El Gagaku: la música clásica japonesa

La traducción literal del término Gagaku es música elegante. Desde inicios del siglo VIII, coincidiendo con el fin del periodo Asanka, es la música que se interpreta en la corte imperial. Este periodo es además particularmente importante dentro de la historia de Japón, ya que se le dio entrada al Budismo.

El Gagaku no ha dejado de evolucionar. Le ha tocado sortear todos los avatares de la historia nipona. Sus músicos han tenido que migrar de ciudad en ciudad, cada vez que la capital de la nación ha cambiado de coordenadas. Desde el año 710 han sido ciudades capitales de Japón Nara, Kioto, Osaka, Koka, Kobe y desde 1868 Tokio. Algunos historiadores señalan que no existe documento alguno que oficialmente le conceda el estatus de capital del país a esta última, por lo que legalmente Kioto es –en teoría- la principal ciudad del país.

La influencia del Gagaku se ha dejado sentir más allá de la música japonesa y de la asiática. Durante el siglo XX, algunos compositores de música clásica occidental como los estadounidenses Henry Cowell y Alan Hovhaness, lo tomaron como base para varias de sus composiciones. Lo mismo hicieron el francés Oliver Hessiaen, el británico Benjamin Britten y el estadounidense Lou Harrinson.

Desde 2009 y por declaración de la UNESCO, el Gagaku es Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

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Instrumentos tradicionales

Además de la flauta Sakuachi, otros instrumentos que forman parte de la música japonesa son:

  • Hichiriki: pequeño oboe hecho con bambú. Emite un sonido sumamente incisivo y es empleado en todos los estilos de recitación poética.
  • Shamishen: estructuralmente, es un instrumento similar a la guitarra clásica, aunque mucho más delgado y con solo tres cuerdas. Otra diferencia es que la caja de resonancia se asemeja más a la de un tamborcillo. Se toca empleando un plectro o pajilla, que golpea las cuerdas y la piel que recubre al instrumento al mismo tiempo.

Antiguamente se empleaba en su confección cuero de gatos o perros. En la actualidad se utilizan derivados del plástico.

  • Biwa: al igual que el Shamishen, es un instrumento típico de la música japonesa, aunque de origen chino. Muy similar al laud occidental.
  • Ryuteki: es una flauta de bambú. A diferencia de la sakuachi, consta de siete orificios y se toca de forma transversal. Dentro de la cultura nipona, es la representación sonora de los dragones ascendiendo al cielo.
  • Taiko: este es uno de los instrumentos más característicos y emblemáticos dentro de la tradición musical japonesa.

Durante los siglos VI y VII, el taiko se utilizó dentro de los batallones de guerra. Eran empleados tanto para intimidar a los ejércitos enemigos, como para transmitir mensajes a las tropas aliadas.

Dentro de la música folclórica, son comunes los kumi-daiko, grupos musicales conformados exclusivamente por ejecutantes de este instrumento de percusión.

Ha demostrado además ser sumamente versátil, llegando a formar parte de bandas de jazz contemporáneas o dentro de grandes orquestas de música clásica.

  • Koto: este es otro instrumento de madera emparentado con la guitarra, comúnmente consta de trece cuerdas. Sin embargo, hay múltiples variaciones, que incluyen prototipos de hasta 80 cuerdas.

La música japonesa en tiempos de la globalización

Algunos teóricos apuntan que la música japonesa desde hace siglos ha estado bajo la influencia de tradiciones foráneas. En un primer momento, la cercanía, además de los múltiples conflictos con China y Corea, tuvieron influencia en las sonoridades del archipiélago nipón con las de sus vecinos de tierra firme.

Sin embargo, la gran transformación se dio a partir del periodo Meiji, a finales del siglo XVIII y principios del XIX. Los 45 años que la nación estuvo regida por el emperador Meiji, denotan una gran apertura de Japón hacia occidente, en donde el arte se vio profundamente afectado.

La asimilación definitiva de los músicos de la nación del sol naciente hacia ritmos occidentales de los más variados, se después de la segunda guerra mundial. Rock, jazz, blues y heavy metal, entre otros géneros, se hicieron comunes entre los radioescuchas japoneses.

Ya en los años 80, dentro de Japón se vivió un llamativo boom de ritmos latinos y caribeños, con la salsa y el reggae en primero orden. Uno de los casos más recordados es el de La orquesta de la luz, un conjunto de salsa formado exclusivamente por músicos nipones que cantaban en español e inglés, además de japonés.

 

Fuentes de imágenes: YouTube  /  Positivando lo Cotidiano – blogger

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