
En la edición 2016 del Festival Dcode de este aƱo hemos encontrado de todo, desde Zara Larsson a Bunbury, una gran diversidad de artistas y estilos de todos los Ć”mbitos. Bunbury hizo un amplio repaso a su trayectoria musical, para deleite de los asistentes: por su parte, Zara Larsson puso la nota de color que faltaba a la tarde con su estilo personal, coreografĆas dinĆ”micas y sus pegadizas canciones.
Fueron 18 horas de mĆŗsica en directo. Con una gran variedad y que han generado opiniones de todas clases. En un enorme cartel, tenĆan cabida desdeĀ estrellas emergentes del pop, leyendas del rock nacional mĆ”s conocido, ramalazos de indie guitarrero, y agradables sorpresas.
La conocida Zara Larsson declaraba despuĆ©s de su participación en el Dcode: āEste sólo es un paso mĆ”s de tantas cosas que quiero conseguir en mi carreraā. Sus temas, de aire muy festivo, fueron cantados y taradeados por todos.
El gancho principal del cartel lo compartĆan Love of Lesbian y fundamentalmente Bunbury. El cantante de Zaragoza celebra en este aƱo los 30 aƱos de carrera, incluyendo los de su importante etapa con HĆ©roes del Silencio. Y sin duda ha sido uno de los momentos mĆ”s trepidantes de esta sexta edición del Dcode.
Respecto de la asistencia, hay que decir que ha sido una de las cifras de asistencia mÔs bajas de su aún breve historia, con 10.000 visitantes menos que el pasado año, cuando se vendió todo el aforo, gracias a la presencia de Sam Smith (quien finalmente no actuó por baja médica), Suede, Supersubmarina e Izal.
La banda que sobrevivió al ataque terrorista de la sala Bataclan de ParĆs, Eagles of Death Metal cumplió su papel en la mejor hora, la media tarde, pero sin grandes Ć©xitos. Comenzando por un micrófono que se resistĆa a funcionar, causaron cierta decepción en parte importante del pĆŗblico.
En un horario mÔs nocturno, llegaba la hora del grupo catalÔn Love of Lesbian, que han puesto de manifiesto una pequeña parte de su «Poeta Halley», último disco de la banda catalana, y una gran cantidad de éxitos, de «1999» a la imprescindible «Club de fans de John Boy».