Mejores películas japonesas

Japón es dueña de una de las industrias cinematográficas más proliferas, exitosas y reputadas del mundo. Amén de ser una de las más influyentes sobre el cine que se produce en occidente, principalmente el hollywoodense. Hay películas japonesas que han marcado hitos en el cine.

Los cineastas japoneses se han paseado por todos los géneros tradicionales (comedia, terror, suspense, acción, animación), y han creado temáticas y estilos propios. Incluso han contribuido notablemente dentro de películas esencialmente “americanas”, como las del género western.

Japón es padre de uno de los dos únicos monstruos 100% cinematográficos, sin referencias literarias de ningún tipo: Godzilla (originalmente Gojira). Con ello se ha dado origen además a las películas del género Kaiju.

A nivel artístico o de cine de culto, varios de sus realizadores más emblemáticos son admirados en todo el mundo, siendo Akira Kurosawa el más icónico.

Muchos éxitos del Box Office internacional de las últimas décadas producidos en Hollywood, son remakes de películas japonesas.

Las películas japonesas que marcaron época y estilo

 Los siete samuráis. Akira Kurosawa, 1954

La filmografía del prolífero director nacido en Shinagawa, requiere de un artículo exclusivo para poder admirar todo lo que legó a la historia del Séptimo Arte y de la humanidad. Es difícil calificar alguna de sus obras como “la más importante de su carrera”. Los siete samuráis es sin duda, de las más destacadas.

La premisa de la historia es simple: un grupo de campesinos, en el Japón del siglo XVI, cansados de vivir bajo el terror de una horda de bandidos, deciden contratar a un grupo de samuráis para que los defiendan.

Elegida varias veces por directores de todo el mundo como una de las 10 mejores películas de todos los tiempos, ganadora del León de Plata en el Festival de Cine de Venecia y dos nominaciones al Oscar. Su versión estadounidense es la también célebre Los siete magníficos, western dirigido por John Sturges y protagonizado, entre otros, por Steve McQuenn, Charles Bronson y James Coburn.

El círculo. Hideo Nakata, 1998

Una de las películas más aterradoras de todos los tiempos. Y es que el terror sobrenatural y más “hardcore” tienen un amplio espacio dentro de la cultura cinematográfica nipona.

Conocida también como “la película del video maldito”. Quien vea la referida cinta morirá irremediablemente una semana después, no sin sufrir antes toda clase de calamidades demoniacas.

En 2002 Hollywood estrenó su remake (titulado en España como La señal). Gore Verbinski (Piratas del Caribe) fue el director.

El viaje de Chihiro. Hayao Miyazaki, 2001

El cine anime es otro género popular dentro de la filmografía del país del Sol Naciente. Las historias desarrolladas bajo el tradicional método de animación japonés son igualmente, muy variadas.

Una historia fantástica, protagonizada por una pequeña niña que vive una serie de eventos extraordinarios, con el propósito de rescatar a sus padres.

Oscar a la Mejor Película Animada, ganadora del Oso de Plata en el Festival de Cine de Berlín y muchos reconocimientos más. De igual forma, es una de las películas japonesas más taquilleras de todos los tiempos, con una recaudación cercana a los 230 millones de dólares a nivel global.

El imperio de los sentidos. Nagisa Oshima, 1976

Uno de los filmes más controvertidos y polémicos de la filmografía universal. Materia de estudio en escuelas de cine de varias universidades de todo el orbe.

Para algunos, una obra de arte. Para otros, una muy vulgar película pornográfica.

Basada en un hecho real ocurrido en Tokio durante los años 30. Una prostituta retirada se convierte en la amante de su nuevo jefe, el dueño de un hotel en donde trabaja como parte de la servidumbre. La pareja llevará a límites insospechados sus incansables y bizarros deseos sexuales.

En los registros cinematográficos oficiales aparece como una coproducción franco-nipona. Sin embargo, aunque el proceso de edición final se realizó en Francia, el acuerdo de “coproducción” entre productores de Francia y Japón fue solo una estrategia para burlar la férrea censura del archipiélago asiático.

Godzilla. Ishiro Honda, 1954

Titulada en España como Japón bajo el terror del monstruo. El cine no sería lo que es hoy día, sin esta película.

Como consecuencia de las bombas atómicas lanzadas sobre Japón, Godzilla, un viejo monstruo que permanecía durmiendo en el fondo del mar es despertado. El terror se apodera de toda la población. Después de arduas batallas y mucha destrucción, el esperpento gigante es derrotado. Pero a todos les queda la duda que ese haya sido el único “Gojira” de su especie que sobrevivió desde la pre historia.

Ju-on. Takashi Shimizu, 2000

Fenómeno cultural insospechado para sus productores. Cine de terror de bajo presupuesto que pasó directo a los formatos de video casero.

Basada en las versiones japonesas de las tradicionales leyendas urbanas de casas embrujadas. Historia dividida en seis capítulos, cuyo punto de partida se ubica en un atroz asesinato perpetrado por un hombre contra su esposa e hijo.

A raíz del éxito inicial, se filmó una segunda parte que sí fue estrenada en las salas de cine. Más que una secuela, funcionó como una recapitulación de la historia original, para introducirla ante una audiencia más amplia.

En 2004, el propio Shimizu se trasladó a Estados Unidos para filmar la versión hollywoodense de su historia, titulada The Grudge (El grito, en España). De este remake se extrae una de las frases más repetidas de los últimos años: “It never forgives. It never forgets”. (Nunca olvida. Nunca perdona).

Cuentos de Tokio. Yasuro Ozu, 1953

La influencia creativa entre la maquinaria hollywoodense y el cine japonés es bidireccional.

Retrata como los saltos generacionales y el ritmo de vida moderno han abierto brechas insalvables entre padres e hijos, incapaces de comunicarse entre sí.

La mujer de arena. Hiroshi Teshigahara, 1964

Dentro de la vasta filmografía nipona hay espacio para el cine experimental o vanguardista. La introspección y los debates que azotan desde siempre a la humanidad.

Basada en la novela homónima de Kobo Abe (también conocida como La Mujer de las Dunas). Una historia de amor extremo, en donde los deseos de supervivencia y libertad algunas veces se contraponen, otras veces se ven supeditados al conformismo y la resignación.

Goza de admiración universal. Ganadora del Premio Especial del jurado en el Festival de Cine de Cannes. Cosechó dos nominaciones al Oscar como Mejor Película en Habla no Inglesa y Mejor Director.

 

Fuentes de imágenes: Revista Escenarios  / Vice


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