Los mejores artistas de música clásica

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Hacer un listado sobre los mejores compositores de música clásica es siempre subjetivo. Siempre faltarán nombres muy importantes. Diferentes estilos musicales, épocas distintas en la historia, instrumentos musicales muy variados, son muchas las opciones.

La música clásica ha acompañado al ser humano desde siempre, de una u otra forma. Hay compositores a los que se les ha otorgado el apelativo de “genios”.

Richard Wagner (1813-1883)

Wagner

Wagner ha sido uno de los más conocidos compositores alemanes de todos los tiempos. Pero también fue un teórico.

Algunas de sus óperas más conocidas lo encumbraron a lo más alto, ya en vida. Es el caso de “El holandés errante”, o “Tannhäuser”, en su primera etapa.

Como entusiasta de la política, participó en diferentes conatos de revolución en Alemania, por lo que tuvo que huir del país y refugiarse en París o Zurich. De esa etapa vendrían obras como “El Crepúsculo de los dioses”, “Sigfrido”, “La Valquiria” o “Tristán e Isolda”.

De la última etapa de su vida, ya con una salud más debilitada, es el drama “Parsifal”.

Podemos considerar a Wagner como un artista en la cumbre del romanticismo en la música, con la utilización de todos los recursos posibles para desarrollar sus ideas.

Giussepe Verdi (1813-1901)

Verdi es la figura principal de la ópera en Italia y uno de los exponentes más conocidos del canto lírico a nivel mundial. Tuvo desde niño un increíble talento musical. Su primera obra fue “Oberto Comte di San Bonifacio”. Y a partir de ella vendrían otras muchas, como “Un día de reinado” o “Nabuco”.

Las obras de Verdi que más han trascendido son “El Trovador”, “La Traviata” y “Aida”. Las dos primeras óperas, que tanta fama han tenido hasta nuestros días, fueron regularmente recibidas por la sociedad musical de la época. Con “Aida”, la respuesta del público fue muy buena.

Johannes Brahms (1833-1897)

brahms

Brahms se especializó, al poco de empezar su trayectoria musical, en el piano, componiendo pequeñas obras y comenzando una gira a la edad de 20 años. En ella conocería al alemán Robert Schumann, que quedó gratamente sorprendido de las cualidades del joven Brahms.

Sería en el año 1868 cuando el músico obtendría reconocimiento en toda Europa, gracias al estreno de su “Requiem alemán”. En el año 1874 renunció a todo tipo de puestos y cargos, para dedicarse cien por cien a la música.

Entre sus obras maestras se encuentra la majestuosa Sinfonía nº 1 en do menor op. 68 (1876); la Sinfonía nº 2 en re mayor op. 73 (1877); la Obertura del festival académico op. 80 (1880), con canciones de estudiantes alemanes; la oscura Obertura trágica (1881); la Sinfonía nº 3 en fa mayor op. 90 (1883), y la Sinfonía nº 4 en mi menor op. 98 (1885), con un final sorprendente, que emociona.

La música que Brahms componía era de la mejor tradición clásica. Usaba efectos nuevos para realzar matices. Este músico romántico era muy exigente, y reelaboraba las piezas unos años después, y para diferentes combinaciones de instrumentos.

Igor Stravinski (1882-1971)

Stravinsky

Un compositor ruso al que se ha reconocido como la figura musical más importante en todo el siglo XX. Él mismo narró su vida en su autobiografía  “Stravinsky: an autobiography”, publicada en Nueva York en 1939.

A los 20 años, el joven Igor sería alumno del maestro ruso más importante en aquel momento: Rimski-Korsakov, quien era el músico más importante en aquel momento. Bajo su influencia también compone sus dos primeras obras dentro de un estilo propio: Fuegos Artificiales (Feu d’artifice) y Scherzo Fantástico, que lo darán a conocer en la sociedad musical de la época.

El ballet realizado por encargo “El Pájaro de Fuego”, fue un éxito total y lo encumbró en todo el mundo.

Caracterizaron su carrera musical los permanentes cambios de estilo. Un estilo ruso inicial, muy sencillo, un periodo Neoclásico después y por último otro llamado serialista. Creó muchas obras, entre las que se encuentran: “Petroushka” (1911) y “La Consagración de la Primavera” (1913), “Renard” (1916), “La historia del soldado” (1916), “Sinfonía en Do“(1940), “Sinfonía en tres movimientos” (1945), “Apollo” (1928) y la “Sinfonía de los Salmos” (1930).

Entre sus últimas obras están: “Cantata” (1951), “In Memoriam Dylan Thomas” (1954), “Canticum sacrum y Thereni” (1958).

Claude Debussy (1862-1918)

Debussy

Debussy desarrolla una innovadora forma de entender el lenguaje de la música, con un sonido que revolucionará su época.

Los inicios de Debussy no fueron sencillos. Fue el primer hijo en una familiar de cinco hermanos, de padres muy humildes. No pudo ir a la escuela y su padre, un pobre comerciante, esperaba que su primogénito fuera marino.

Gracias a su padrino, un coleccionista de arte, comienza a recibir clases de música con solo seis años. Y ello cambió su vida. A los diez años ya tocaba el piano y consiguió los primeros premios. Tenía un talento innato, y en 1880 escribe “Trío para piano en sol mayor”, una de sus primeras grandes obras.

Su obra más conocida es la pieza “Claro de luna”. Fue el primer compositor en usar la escala tonal completa con éxito. Creaba una atmósfera vaga y fantástica que lo liberaba de las limitaciones que todo el mundo parecía querer imponerle.

Se le considera un músico impresionista, y lo podemos ver en su ópera “Peleas y Melisande”, que le proporcionó un claro reconocimiento.

Debussy fue también un gran crítico musical, cargando especialmente sobre la ópera alemana clásica.

 Franz Peter Schubert (1797-1828)

Shubert

Al poco de aprender a tocar el piano, muy joven, ya era capaz de tocarlo mucho mejor que su hermano, que llevaba mucho tiempo en formación. Su familia hizo todo lo posible por darle una buena educación musical.

En su etapa juvenil, Schubert componía cantidad de música a la vez que la enseñaba. Componía, no por encargo, sino por pura diversión. La obra “Gretchen am Spinnrade”, la escribió a la edad de 17 años. Se dice que escribía música casi sin pensar.

Una infección venérea empezaba a acabar poco a poco con su vida. En sus últimos años (murió a  los 31), su música sonaba triste, en consonancia con sus pensamientos sobre la muerte.

Su sinfonía “inacabada” se ha hecho muy famosa. Cuenta solo con dos movimientos. Parece ser que esta obra se compuso solo para la mente del genio, no para ser ejecutada.

 Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791)

Mozart

Las palabras de Haydn, otro de los grandes nombres de la historia de la música clásica, al padre de Mozart, fueron: “Su hijo es el mayor compositor que jamás haya conocido.”

Lo primero que llama la atención del gran genio de la música es la gran variedad de estilos que componen su repertorio. Puede afirmarse que es el único de los grandes maestros que trabajó todos los géneros de su época con el mismo interés.

También destaca la pasión por la composición, que le acompañó toda su vida. Fue un compositor tan precoz que traspasó los límites de lo que se entiende por un niño prodigio.

Quienes le conocieron, le describieron como un hombre de mundo, apasionado y degustador de los placeres de la vida, consumado bailarín y de amplias relaciones sociales. Así se creó la leyenda de que el Mozart mundano nada tenía que ver con el Mozart que se sentaba al piano, como si un ser superior se apoderase del hombre distraído y bromista que conocieron sus cercanos.

Mozart escribió más de seiscientas composiciones, entre las que se encuentran cuarenta y seis sinfonías, veinte misas, ciento setenta y ocho sonatas para piano, veintisiete conciertos para piano, seis para violín, veintitrés óperas, otras sesenta composiciones orquestales y otros cientos de obras más.

Sus primeras composiciones fueron realizadas entre los 5 y los 7 años. Con 9 años ya componía sinfonías.

Son muchísimas las piezas que podrían destacarse de su producción musical. A modo simplemente de muestra, citaremos. El “Requiem”, el “Concierto para la coronación”, la “Pequeña música nocturna”, “Las bodas de Fígaro”, “Don Giovanni” o “La flauta mágica”.

 Ludwig van Beethoven (1770-1827)

Beethoven

En la música de Beethoven, asistimos a una supremacía de la idea sobre la forma. Su obra, que puede dividirse en tres épocas, es reflejo de un conflicto entre el pasado y el porvenir, entre el clasicismo y el romanticismo.

En su primer periodo destacan sus primeras sonatas para piano y sus cuartetos, muy influidos por las sonatas para violín y piano de Mozart. La sonata llamada “Patética”, es un ejemplo de esta época.

A principios del siglo XIX comienza en Beethoven una crisis personal que marcaría su producción musical posterior, derivada de sus contrariedades sentimentales, y sobre todo de su sordera. “Fidelio”, fue su única ópera.

En su última etapa su producción adopta tintes religiosos. La Sinfonía n.º 9, llamada Coral, es la obra más célebre de esta etapa. Su impresionante final supone una de las primeras incursiones de la voz humana dentro de una sinfonía. También cabe citar su “Misa Solemnis”.

Johann Sebastian Bach (1685-1750)

Bach

Este conocido compositor, organista, violinista, maestro de capilla y cantor alemán es uno de los grandes nombres del periodo barroco. Su obra es extensa llena de perfección técnica y una gran belleza artística.

Miembro de una gran tradición familiar, siguió a su padre y sus hijos le siguieron a él. Pero, con mucho, Johan Sebastian fue la pieza fundamental en el barroco de Alemania. Y su influencia llegó a todas partes del mundo.

Bach es considerado un maestro del arte del contrapunto musical. Entre sus obras más conocidas, están los “Conciertos de Brandeburgo”, “El clave bien temperado”, “Tocata y fuga en re menor”, y muchas más.

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