
Quizá no exista otra categorĂa que de más prestigio a un filme. Y es la de ser considerado dentro de las pelĂculas de culto.
No hay un parámetro estándar para definir a las cintas con este estatus. En ocasiones, están reñidas con la calidad. En otros momentos, pese a las alabanzas que reciben, son ignoradas en los grandes premios (principalmente por el Oscar).
Una pelĂcula de culto trasciende a la moda y al tiempo. Es mucho más que una pelĂcula con un club de fans.
PelĂculas de culto y la taquilla
En teorĂa, son incompatibles con los grandes Ă©xitos del “box office”. Sin embargo, con la popularizaciĂłn del tĂ©rmino, ahora existen Directores de Culto, cuyos filmes recaudan importantes sumas de dinero.
De los más notables: Christopher Nolan, Quentin Tarantino y Tim Burton. También hay que nombrar a George Lucas, Steven Spielberg y Pedro Almodóvar, entre muchos otros.
Ciudadano Kane, de Orson Welles (1941)
Al momento de su estreno, fue ignorada por el pĂşblico y apenas considerada por la crĂtica. GanĂł el Oscar solo como Mejor Guion Original, pese a acumular 8 candidaturas. Ese año ganarĂa como Mejor PelĂcula QuĂ© verde era mi valle, de John Ford, film que pocos recuerdan, pese a la leyenda de su director. Para muchos, es la mejor pelĂcula en la historia del cine.
Quentin Tarantino es uno de los directores de culto más emblemáticos de los últimos 20 años. Ganadora de la Palma de Oro en el Festival de Canes y del Oscar al Mejor Guion Original. Revitalizó la carrera de John Travolta y dejó más de 200 millones de dólares en taquilla.
La matanza de Texas, de Tobe Hoper (1974)
Si hay un gĂ©nero cinematográfico con varias pelĂculas de culto, es el terror. Destacan producciones de bajo presupuesto y dudosa calidad (Cine Serie B), pero con una legiĂłn de admiradores que sorprende a muchos.
Memento, de Christopher Nolan (2000)
Es el Director de Culto más taquillero de la actualidad, gracias principalmente a su trilogĂa del Caballero de la Noche. Su Ăşltimo filme, Dunquerque, ha servido para acrecentar todavĂa más su prestigio. Antes de la fama, filmĂł Memento con bajo presupuesto y de forma semi independiente. Fue una de las pelĂculas más comentadas de principios del nuevo milenio.
Mars Attack!, de Tim Burton (1996)

Otro director de culto cuyo prestigio se basa en su visión cinematográfica sobre Batman. Mars Attack! es uno de sus filmes más incomprendidos, según sus fieles fanáticos. Se estrenó dos años después de Ed Wood (1994), su homenaje a quien es considerado el peor director de todos los tiempos.
Donnie Darko, de Richard Kelly (2001)
Es de los Ăşltimos 20 años, la pelĂcula de culto por antonomasia. Estrenada de forma limitada en Estados Unidos, apenas dĂas despuĂ©s del atentado a Las Torres Gemelas. PasĂł casi de manera directa al video casero, pero generĂł una onda tan expansiva, que en 2004 regresĂł a los cines.
El mago de Oz, de Victor Fleming (1939)
Su alto presupuesto y la prácticamente nula recepción por parte del público, casi arrastran a la quiebra a su casa productora, la Metro Goldwin-Mayer. Siempre ha sido considerado una obra de arte, sobre todo por los directores cinematográficos.
Star Wars: Episodio IV-Una nueva esperanza, de George Lucas (1977)
Muchos se resisten a considerar dentro de la categorĂa de PelĂculas de Culto a este filme. Se prefiere incluir a American Grafiti, la producciĂłn previa de Lucas. Los aportes de la Guerra de las Galaxias al desarrollo del cine como arte y como espectáculo son incuantificables. Además de la propia pelĂcula, la banda sonora compuesta por John Williams, es otro producto con una legiĂłn de fanáticos incansable.
PosesiĂłn infernal, de Sam Raimi (1981)
Antes de aventurarse con Spiderman, Sam Raimi hizo fama como director de cine de terror sobrenatural-diabĂłlico, con pelĂculas Serie B. Su producciĂłn, concebida como un proyecto estudiantil, es un capĂtulo icĂłnico dentro del cine comercial estadounidense.
The Crow, de Alex Proyas (1994)
La notoriedad de este filme, más allá de sus elementos gĂłticos y diabĂłlicos, obedece Ăşnicamente a la muerte de su protagonista durante el rodaje. Brandon Lee (hijo del mĂtico actor de artes marciales Bruce Lee), falleciĂł a causa de una herida de bala en medio del set. Sobre este hecho, declarado oficialmente como un “terrible accidente laboral”, se han tejido las más variadas teorĂas conspirativas.
Requiem for a dream, de Darren Aronofsky (2000)
El culto a las obras del director neoyorkino Darren Aronofsky empezarĂa con este filme. Apenas generĂł interĂ©s en el “gran pĂşblico”. Casi de forma instantánea pasarĂa a formar parte de las materias de análisis cinematográfico en universidades de buena parte del mundo.
Oldboy, de Pak Chan-uk (2003)
De producción surcoreana, este filme consiguió cultivar una legión de fanáticos en Europa y América. Recibió el Premio Especial del Jurado en el Festival de Cine de Canes.
La noche de los muertos vivientes, de George A. Romero (1968)

Más cine Serie B, ahora con muertos vivientes como protagonistas. Es a las pelĂculas de apocalipsis zombi lo que Star Wars es a las pelĂculas espaciales. La simpleza de su argumento y de su producciĂłn, además de su abundante violencia gráfica, marcarĂan en adelante al gĂ©nero.
Blade Runner, de Ridley Scott (1981)
Scott venĂa de dirigir Alien, el octavo pasajero. Harrinson Ford empezaba a cimentar su leyenda, tras alcanzar notoriedad como Han Solo y volverse una estrella gracias a Indiana Jones. Pese a estos ingredientes (prometĂa además ser una historia futurista con grandes efectos especiales), el filme se convertirĂa en un fiasco. Muchos criticaron su ritmo lento y la complejidad argumental.
Sin embargo, conforme pasaron los años, el mito en torno a esta pesimista historia fue creciendo paulatinamente. Tanto que 35 años después se estrena su secuela.
Holocausto CanĂbal, de Roggero Deodato (1980)
El cine gore en su máxima expresiĂłn. Casi 40 dĂ©cadas despuĂ©s, continĂşa siendo una cinta difĂcil de procesar por mucha gente. Alrededor de su descomunal violencia visual, se ha instalado un grupo de adoradores, quienes ven en esta producciĂłn Ătalo-colombiana, una sátira a la civilizaciĂłn humana.
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