LA MOMIA 3, ENTRENIMIENTO PALOMITERO

Si por algo se caracteriza la saga La Momia, sobre todo la primera parte, es por recuperar las películas de aventuras estilo Indiana Jones. La primera parte, La Momia (1999), fue todo un éxito porque costó 80 millones de dólares y recaudó sólo en USA 155. La segunda parte, El regreso de La Momia (2001), recaudó todavía más, un total de 202 millones con un coste de 98. Pero, la tercera parte, La Momia: la tumba del Emperador Dragón, a pesar de no ser una mala película, ha sido la que menos ha recaudado en USA de todas, sólo 102 millones de dólares, y ha sido la que más costado 145 millones.

Pero, he decir en su favor que en el resto del mundo sí ha sido un éxito y ha recuperado la inversión por lo que podemos esperar, de aquí a unos años, una cuarta parte.

Bueno, dejando a un lado las cifras, lo primero que llama la atención en esta tercera parte de La Momia es que el papel de la mujer de Brendan Fraser ya no lo interpreta Rachel Weisz sino María Bello. Y, creo que se echa en falta a Rachel pero parece ser que la actriz decidió no volver a tener pesadillas con momias, je, je.

En cuanto al guión, ofrece lo que se espera ante un blockbuster americano de aventuras: acción y unos estupendos efectos digitales.

Esta vez el papel del malo, o sea, de la momia, lo interpreta Jet Li, aunque no nos ofrece muchas luchas cuerpo a cuerpo que lo es suyo. Los efectos digitales no le dejaron dar muchas patadas en el rodaje.

Por lo demás, Brendan Fraser (Rick O´Coonell), interpreta su típico rol de guaperas, musculito, tontito (veáse también Viaje al centro de la tierra o George de la jungla).

Después de ver el final de la película, podríamos pensar al igual que en la última película de Indiana Jones, que el papel de héroe lo podría interpretar el hijo del protagonista.

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