Dembow

Los ritmos caribeños suelen ser una mezcla de “sabor” con altas dosis de sensualidad. Melodías pegajosas, fáciles de aprender, pero sobre todo hechas para bailar. El Dembow no es la excepción.

El Dembow tiene una marcada influencia del rap y del hip hop, su cadencia simple y hasta elemental lo convierte en una música natural para la danza.

Su origen hay que ubicarlo en Jamaica a mitad de los 80. Parte de su base está en la música de esta isla, géneros como el reggae y el “dancehal”, ambos nacidos de la fusión de elementos estadounidenses (rhythm and blues, rock and roll y soul), con elementos africanos y sonidos netamente caribeños como la soca y el Calipso.

Aunque el Dembow como lo conocemos hoy, se fraguó en República Dominicana, dentro las barriadas más pobres de Santo Domingo.

Dembow y Reggaetón o el dilema de quién fue primero: el huevo o la gallina

 Muchos especialistas en ritmos caribeños ubican la base melódica del reggaetón en los beats del Dembow, pero para los defensores del “rey” de los géneros “urbanos latinos” es mucho más que eso.

La realidad es que ambos estilos son “derivados” del reggae, también considerados como dos de las respuestas latinas al hip hop y al rap, y empezaron a tomar su forma definitiva a mitad de los años 90.

Puerto Rico con el reggaetón (aunque nacido en Panamá, su desarrollo y evolución se gestaría en “La Isla del Encanto”) y República Dominicana con el Dembow, reeditarían desde finales del siglo pasado otra batalla musical por imponer el ritmo emblema del Caribe, como la ya vivida entre La Salsa y El Merengue.

Sexo, drogas y alcohol Vs La Voz de los pobres y marginados

Los ritmos urbanos caribeños y latinos han sido tachados muchas veces como incitadores a la violencia, odas al sexo explícito, al machismo, letras misóginas y en las que el crimen y la muerte son el centro del universo.

Muchos apuntan a que el gran éxito comercial del reggaetón se debió a que empezaron a moderar las letras de las canciones, cosa que permitió a la mayoría de los artistas del género sonar en todas las frecuencias radiales sin sufrir censura.

Para gran parte del público, el Dembow no es más que un reggaetón más lento (en cuanto a ritmo), construido en base a instrumentos electrónicos (sintetizadores, caja de ritmos y sampler), y sobre todo, más violento.

Pero para quienes han tomado a este ritmo como su objeto de estudio, está violencia explícita, así como su “falta de pudor” para hablar de sexo, obedecen a que es la voz del propio pueblo, de los marginados, de los habitantes menos favorecidos, la que se escucha en cada una de las canciones.

El perreo: se acabó lo que se daba

Si el Dembow es un ritmo con cierto carácter insurreccional, la forma en la que se baila es toda una declaración de guerra a “las buenas costumbres” y a “la moral”. Su irreverencia, su desvergüenza es tal, que le aplica un refrán popular muy típico de muchos países latinoamericanos y caribeños: “se acabó lo que de daba”.

El nombre mismo ya es toda una elocuencia. De hecho, a las discotecas y centros nocturnos de Santo Domingo, San Juan, Cartagena, Miami o Caracas en donde se escucha Dembow (y en buena medida, también reggaetón) no se acude a bailar, sino a “perrear”.

Su versión en inglés es el grinding, el twerking, freak dancing o booty dancing.

Definición rápida de Perreo: Movimientos “epilépticos”, lascivos y sensuales, con una altísima carga erótica e imitación desmedida de posiciones sexuales. La coreografía base es la representación del Coito a Tergo, o lo que es lo mismo, la posición del perro o en “cuatro patas”, evocación directa al acto copular en caninos.

A partir de allí, prácticamente todo está permitido, incluyendo posiciones extremas como que el caballero se acueste boca arriba sobre la pista de baile y la dama se arrodilla encima, meneando vigorosamente las caderas. Otra particularidad “alarmante” para todos los detractores de estas prácticas, es que el contacto genital no solo es permitido, sino que se busca expresamente. Por ello a esta danza también se le conoce como el “sexo con ropa” o “sexo vestido”.

Buena parte de las polémicas en torno al Dembow han sido por culpa del perreo, más que por sus letras desvergonzadas. Y han tenido lugar a lo largo y ancho de todo el continente americano, desde Estados Unidos hasta Argentina.

Lo que dicen las canciones

“Deja el bulto, mami chula, que yo toy claro de ti. Tú ta loca pa coge cama con el Súper MC. Ven y canta tu concierto en vivo, no quiero CD, con el mismo microphone con el que yo hago pipí…”

 Fragmento de Yo te beso, de Shelow Shaq.

“Si tu singas (eres) de los míos…”

Frase incluida en De los míos, de Monkey Black.

Este tipo de frases son comunes del Dembow, suficiente para hacer daño a cualquier oído demasiado conservador.

 Sin embargo, algunos sociólogos zanjan la polémica sobre lo que se dice a través de este género, afirmando que no se debe acudir a la crítica por la crítica, ni a la censura por la censura. Aseguran que, en todo caso, estas manifestaciones culturales (como todas), no son más que un reflejo de la sociedad. Lo que se debe investigar es lo que hay detrás. Para que las letras de los “géneros urbanos” no sean violentas, misóginas, sexistas o alabanzas a las drogas, se debe cambiar el modo de vida de la población.

Músicos veteranos como el merenguero dominicano Wilfrido Vargas lleva el asunto mucho más lejos. El autor del también controversial merengue (por sexista) El baile del Perrito, afirmó que el Dembow ni siquiera puede tomarse como música y además es nocivo para la salud. Otros son pragmáticos en sus consideraciones y apuntan que, por el simple hecho de tener sonido y tiempo, es suficiente para catalogarlo como un género musical.

Pero más allá de polémicas y controversias, el Dembow es uno de los ritmos más bailados a nivel mundial. En España son varias las discotecas en donde se puede ir a perrear.

Y en Madrid hay toda una movida de bandas compuestas por jóvenes locales, muchos de ellos con raíces dominicanas y de otros países de la cuenca del Caribe, quienes compiten por posicionarse como los máximos exponentes del Dembow de este lado del Atlántico.

 

Fuentes imágenes: Zona 105FM  /   España en EL PAÍS   / YouTube


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