Crítica a "The Brave One", de Neil Jordan

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Se que me he puesto un tanto reiterativa en lo que a directores refiere, pero considero necesario ver lo más posible de aquellos grandes que quedan, a veces, en el olvido. El señor Neil Jordan, para quienes no me hayan leído aneriormente, ha dirigido films clásicos ya, tales como “El Juego de las lágrimas” y “Entrevista con un Vampiro”. Y más cercanas, de las cuales ya he hecho referencia, “Desayuno en Plutón” y “The end of the Affair”.

Pes la otra noche vi su último trabajo, llamado “The Brave one“, que traducido ha sido como “La Extraña que hay en tí”, o algo similar. El asunto es que el film nos pone entre la espada y la pared, o mejor dicho, entre la legalidad y la ilegalidad.

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La protagonista y su novio son atacados por un grupo de maleantes que los destruyen, literalmente, matando al muchacho, y dejándola a ella en coma por tres semanas. Una mujer resentida aunque temerosa es la que resulta de lo ocurrido, y que explicita que ella ya no es más la que era, que no podría volver a ser lo que fue, que ahora hay una extraña dentro suyo, que es la que domina. Para sentirse más protegida, consigue un arma de manera ilegal en el mercado negro, y la carga en su bolso día y noche. El Nueva York que habitaba antes no es el mismo que habita ahora, porque lo que le ocurrió le abrió los ojos, y le mostró la verdadera inseguridad de “la ciudad más segura del mundo”. Y la mujer comienza a defenderse. A quienes la atacan, ella responde con unos cuantos tiros, haciendo justicia por mano propia. Y es justamente ésto lo que se pone sobre la mesa del debate, ya que ella, en estas cosas que en las películas pasan, comienza a relacionarse con un policía que la descubre en su causa, aunque no se lo dice. Por tanto se observa la contradicción puesta de frente, quedando como espectadores al filo de una duda difícil de resolver. Y es que la legalidad lo limita a él en su accionar, permitiendo que criminales de alto calibre queden libres. Pero la justicia por mano propia que la mujer lleva a cabo es ilegal, aunque consigue la victoria que por las justas vias no se obtendría.

Neil Jordan tiene la capacidad de mostrarle a uno las dos caras de la moneda, y ponerlo al límite de lo indefinible. Porque uno queda sin poder asegurar si es uno u otro el lado correcto.

Película que recomiendo, entera y profunda, honda y absoluta. Un sitio al cual muchos directores deberían de poder llegar.

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