Cine y snacks, la combinación perfecta

Sala de cine

Cada vez que voy al cine no puedo evitar comprar alguna bebida y, por supuesto, algo para picar. Palomitas suele ser lo más habitual, sin olvidarnos de una barrita de chocolate y, por supuesto, unas deliciosas papas. Seguro que tú haces lo mismo o algo parecido, ¿verdad? Y es que combinar una película que promete ser excelente y unos cuantos tentempiés es perfecto.

Para pasar un agradable rato, ya sea solo o acompañado, no hay nada como adquirir antes de entrar comida que no solemos comer de manera muy frecuente. Aunque, todo hay que decirlo, hay papas que están tan ricas que apetece saborearlas una y otra vez.

Comer mientras se ve una película es un hábito cuyo origen se remonta al año 1929, que fue cuando se introdujo el sonido. La gente ya no tenía que leerla, sino que ahora sólo tenía que observar y escuchar. Nada más. Claro, así les quedaban las manos libres, por lo que los empresarios optaron por poner puestos dentro del local tras haber sido convencidos por una mujer llamada Julia Braden, de Missouri (Estados Unidos)

El negocio fue desde el principio un éxito. Se comenzó a vender primero palomitas, pero pronto se amplió la variedad de snacks: golosinas de muchas formas, colores y sabores, chocolate, helados y, cómo no, papas. En este sentido, cabe destacar que los de Lays llevan mucho tiempo sacando nuevos sabores, concretamente desde 1932.

Hoy tenemos una al punto de sal, otra con sabor jamón, las Gourmet, la Campesina, y por supuesto las Clásicas. Todas tienen un sabor delicioso. Y si te digo que han sacado unas nuevas Mediterráneas con auténtico sabor a aceite de oliva puede que no me creas, pero para convencerte te dejo este vídeo:

El mediterráneo. La brisa del mar, las aguas cristalinas, la tranquilidad del paraíso… Los de Lays sí que saben cómo conseguir que nuestra estancia en el cine sea increíble.

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