Canciones de cuna

Cuando hay bebés y niños pequeños en casa, es momento de juegos y cuidados; de incentivar las primeras buenas costumbres y de aprender a comunicarse con el mundo.

En el caso de los recién nacidos, es temporada de pañales, de despertarse a media noche a amamantar. Es tiempo para las canciones de cuna.

La música es mucho más que una herramienta lúdica, sirve como complemento pedagógico y refuerzo educativo. Hace las veces de “coach” para mantener en buena forma el cerebro y facilita la retención de archivos en la memoria. También funciona como mecanismo para acrecentar el vínculo afectivo entre las madres y los padres con sus hijos pequeños.

Cuando los bebés están descubriendo el mundo fuera del vientre materno, la música es un aliado para relajar y tranquilizar a aquellos pequeños ansiosos y asustadizos. Como vehículo para transportarlos hasta un sueño reparador y profundo, las canciones de cuna han estado vigentes prácticamente desde que el mundo es mundo.

Cultura popular

A lo largo de todo el mundo, cada cultura ha desarrollado sus propias tradiciones musicales; y dentro de ellas, sus propias canciones de cuna. En la mayoría de los países hispanoparlantes, partiendo desde la nación ibérica hasta los territorios que estuvieron bajo dominio español en América, la tradición de la nana andaluza es la más extendida.

Ligada íntimamente al flamenco, aunque más por un factor geográfico que por similitudes en cuanto estructura sonora. La mayoría de los historiadores sostienen que, en su génesis, estuvo reservada solo para ser interpretada por voces femeninas. Esto está condicionado porque desde siempre, mayoritariamente han sido las mujeres quienes arrullan a los bebés.

De melodía simple, las tramas de estas nanas buscan tranquilizar a los pequeños mediante frases cortas, cargadas de ternura. Durante algunos periodos, las letras llegaron a incluir comentarios sobre la cotidianidad de la madre y el padre, así como menciones al momento histórico específico de cada época.

Algunas de las nanas en español más cantadas son. Duerme mi niña, A la nanita nana, Nana del caballero grande y Nana para un rey. También son muy populares Duérmete mi niño y A dormir va la rosa.

Canciones de cuna, antes del alumbramiento

Mucho se ha dicho sobre lo conveniente que es poner música a los bebés, incluso cuando todavía están dentro del vientre materno. Es frecuente escuchar comentarios como que es “obligatorio” que los nonatos escuchen Mozart.

Más allá del “playlist” que se construya para arrullar a los niños dentro de sus madres, la recomendación más generalizada es seleccionar melodías suaves y relajantes. Aunque los pequeños terminarán por acostumbrarse y disfrutar prácticamente cualquier estilo musical que sea el favorito de sus progenitores.

Lo que sí está totalmente contraindicado, es colocar audífonos directamente sobre la barriga de la madre. Una costumbre bastante extendida hasta hace unos pocos años; el líquido amniótico amplifica el sonido, por lo que es muy probable que el bebé termine aturdido, intranquilo o sobre estimulado.

Dentro de la barriga, los niños en formación pueden escuchar con claridad la mayoría de los sonidos del entorno; incluyendo la música presente en el ambiente.

Música clásica. El efecto Mozart

Este es otro debate extenso. Desde principios de la década de 1990 se viene discutiendo sobre lo beneficioso que es poner a los bebés, incluso antes de nacer, música clásica.

Aunque las discusiones están centradas casi exclusivamente en torno al efecto positivo que, según algunos especialistas, tienen las composiciones de Wolfang Amadeus Mozart.

Los más entusiastas respecto a estos postulados afirman que algunos de los arreglos del maestro austriaco, tienen la capacidad de hacer más inteligentes a los infantes.

Pero más allá de las discusiones sobre la pertinencia o los alcances reales del conocido como Efecto Mozart, lo cierto es que muchas de las piezas de este compositor clásico, son de las mejores canciones de cuna dentro de la historia de la música universal.

Quienes deseen que sus pequeños escuchen música de Mozart, en Youtube hay canales dedicados a compilar varios de sus arreglos, en presentaciones especiales para bebés.

Para Elisa y Claro de Luna de Ludwig Van Beethoven, así como el Nocturno. Opus 9, N° 4 de Frederick Chopin, son canciones de cuna igualmente muy representativas. Aunque probablemente la nana más famosa enmarcada dentro de la música clásica, sea Wiegenlied. Opus 49, N° 4 de Johannes Brahms.

Nanas a viva voz

Colocar música en un reproductor en casa para ayudar a los bebés a conciliar el sueño es una buena idea. Pero retomar uno de los principios más elementales de las canciones de cuna, lo es aún más; se trata de sostener al niño en brazos y arrullarlo con una suave melodía. Una práctica e tan útil como necesaria.

Mamás y papás pueden encontrar en esta práctica, un canal de comunicación que perdurará para toda la vida. Más allá de los acordes tranquilos, las voces de los padres son otra fuente de paz y seguridad.

La lista de temas que se pueden interpretar es muy amplia y bastante flexible. Incluso, mucho de la música pop que se escucha en las radios, puede conseguir el efecto tranquilizador deseado. En cualquier caso, entre los ejemplos “tradicionales” se encuentran Los pollitos dicen, Pimpón es un muñeco y Estrellita dónde estás.

Nanas “mainstream”

Dentro del cancionero de géneros tan aparentemente contrarios a la relajación como el rock, pueden encontrarse algunas canciones de cuna. Mago de Oz lo demostró con Duerme… (Canción de cuna), un tema que pasa de la guitarra acústica a la eléctrica manteniendo su sentido de arrullo.

Este tema de la gran banda española, estaba incluido dentro del álbum Finisterra, editado en el año 2000. Un trabajo conceptual que desarrolla una línea argumental única entre las 18 canciones que conforman el CD doble.

Menos “heavy” y sí mucho más tranquila es la nana Hush, Little baby en la voz de Nina Simone. Canción de cuna tradicional del sureste de Estados Unidos. A mediados de la década de los 60, los hermanos Ines & Charlie Foxx partieron de este tema, para componer Monckingbird, una nana al ritmo del soul. Ha sido interpretada, entre otros, por Aretha Franklin, James Taylor y Dusty Springfield.

 

Fuentes de imágenes: Hogarus.com


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